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Ser joven es cuestión de voluntad,
es armonía en las emociones,
es deseo de vivir en plenitud,
es poseer unas ganas muy grandes de vivir.
El envejecimiento no llega por los años,
llega cuando se abandonan los ideales.
No permitas que tu corazón
se cubra con el manto del pesimismo,
porque es señal inequivoca de envejecer.
Aunque tu cuerpo aún no lo indique,
tu alma está ya envejeciendo.
Eres joven por tus grandes ideales,
viejo en tus temores y preocupaciones,
eres joven por tu alegría y entusiasmo,
viejo por tus dudas y vacilaciones;
eres joven cuando los otros vienen hacia ti
y viejo cuando tu rostro aleja a las personas.
Cuando has dejado caer tus brazos
en señal de rendición y todo te da igual,
es la señal inequívoca que estás envejeciendo.
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