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Si tenemos pensamientos tristes, nuestro rostro reflejará tristeza.
Si vivimos pensando en tragedias, éstas llegarán un día a nuestras vidas.
Si nos dejamos dominar por la timidez, el miedo será nuestro acompañante.
Si pensamos que estamos enfermos, sin estarlo, estamos preparando nuestra propia sepultura.
Si nuestro pensamiento vive angustiado, el fracaso será nuestra meta.
Si nos compadecemos a nosotros mismos, seremos débiles ante la vida.
Si te recreas en lo negativo, les preparas el camino para que entren en tu vida.
Pero si tenemos pensamientos alegres, viviremos satisfechos y realizados.
Sé fuerte y seguro de ti mismo y piensa siempre en lo bello que es vivir y hacer felices a los demás.
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